Dieznegritos

JOSÉ FERRÁNDIZ LOZANO [www.joseferrandiz.com]

7 marzo 2002

Nos hemos empeñado en sacar adelante eso del lenguaje políticamente correcto y vamos a conseguirlo. El lenguaje políticamente correcto no es otra cosa que una cursilería que se inventó no sé quien para no se sabe qué. El caso es que el cursi políticamente correcto no dice "negro" para referirse a una persona de raza negra, por considerarlo despectivo, sino que prefiere decir hombre o mujer "de color", dejándonos a los demás —a blancos, amarillos, rojizos o mestizos— en situación comprometida, pues se supone que en versión políticamente correcta somos nada menos que incoloros. Lo malo es que el correcto o correcta de turno no sólo dice lo que dice sino que aspira a que todo el mundo le iguale en cursilería, a la espera de que su número por metro cuadrado aumente.

La última proeza en corrección nos viene de Alemania, donde la editorial que va a publicar una traducción de la novela de Agatha Christie "Diez negritos" ("Ten little niggers") se ha comprometido a cambiarle el título, atendiendo una solicitud de la iniciativa Antidiscriminación de Hannover. Quien haya leído la novela conoce la imaginación de Christie, su sorprendente final y su argumento. Diez personajes de pasado inconfesable acuden a una isla, a la que han sido convocados. Cuando están reunidos en un salón se activa un gramófono, oyéndose una voz que les acusa. En el salón hay una mesa redonda con diez figuritas negras. A medida van cayendo asesinados uno tras otro, van desapareciendo las figuritas negras, de donde procede el título original que los cánones de la corrección prefieren desvirtuar. La novela pasará a titularse en Alemania "Y al final no quedó ninguno", que es seguramente como le gustaría titular a Christie, si levantara la cabeza, una nueva obra protagonizada por sus editores alemanes, sus herederos consentidores y los simpatizantes de Antidiscriminación de Hannover.