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Es triste que de un personaje
público se salven tan sólo las anécdotas. El gallego Julio
Camba (1885-1862), con su inteligente humorismo, fue
una de las firmas más seguidas del periodismo español.
De sus anécdotas Noel Clarasó registró algunas,
aunque probablemente falsas. En una de ellas decía que
Camba se cayó en día lluvioso y se puso el traje
perdido de barro. Al levantarse, una paseante se
interesó por su estado. "¿Se ha caído
usted?", preguntó. "No, señora; vengo así
desde mi casa", contestó él.Los que por edad no leímos sus artículos al tiempo que salían pudimos acercarnos a sus escritos gracias a aquellas obras que editaba la colección Austral. Servidor reconoce que ha visitado con frecuencia las páginas de "La casa de Lúculo", subrayando a lápiz las frases más ocurrentes. Pongamos por caso ésta: "Los grandes magnates se consideran por su condición en el caso ineludible de comer siempre lo más caro, renunciando frecuentemente a lo mejor". Afortunadamente la editorial Espasa ha rescatado a Camba con dos ediciones debidas a la pericia investigadora de Pedro Ignacio López, filólogo, profesor de Literatura en un Instituto de Madrid, autor de la biografía "Julio Camba. El solitario del Palace", en alusión a los trece años en los que el escritor gallego ocupó la habitación 383 de ese Hotel, y de una antología de sus artículos bajo el título de "Páginas escogidas". Hace meses Pedro Ignacio López me escribió para comunicarme que preparaba estos trabajos y me pidió que le localizara un artículo publicado en "Información", que he visto ahora relacionado en la bibliografía del libro. Al releer ese artículo, de mediados de 2000, he visto que su autor, Mario Martínez Gomis, se quejaba de la reciente aparición de un "Diccionario de escritores en lengua castellana" que omitía a Camba. Acaso sea hora ya de ejercer justicia con el solitario del Palace. Para que toda una vida, al menos, no se resuma en dos o tres anécdotas. |