Contraataque Real

JOSÉ FERRÁNDIZ LOZANO [www.joseferrandiz.com]

22 noviembre 2003

Acostumbrados a que la familia Real británica aguante envites de la prensa sensacionalista, llama la atención que desde Buckingham Palace se pase al contraataque. El escándalo del reportero que trabajó en palacio y ha puesto en evidencia la inseguridad de la casa tendrá respuesta desde la institución monárquica, que emprenderá acciones legales por violación de confidencialidad. Ciertamente, la actitud Real nos sorprende. Por tradición, la británica es Corona habituada a dejar correr las polémicas, sin combatirlas; al menos en público. Ni el declarado "annus horribilis" ni la conversación telefónica del heredero en la que aspiraba a ser "tampax" de Camilla forzaron a entrar en la provocación. Como mucho, un gesto de paños calientes resultaba oportuno para menguar efectos adversos; pienso en las palabras de la Reina a la muerte de Lady Di. De ahí el asombro que produce la estrategia nueva. La corrección de la Corona llegaba hasta sucesos menores. Le he leído varias veces a Alfonso Ussía, en diversos artículos y libros, el relato de un incidente, seguramente improbable, que dice que le contó el conde de Barcelona, Juan de Borbón. De ser verídico, sería una prueba de cómo encajaba la realeza británica un contratiempo: con exquisitez, sin discutir, impasible. En visita oficial del entonces Presidente de Portugal, el General Eanes, a Gran Bretaña, la reina Isabel fue a recibirle a la estación Victoria. Los dos Jefes de Estado fueron acomodados en una calesa y partieron en comitiva hacia Buckingham Palace. En la primera curva, un caballo optó por saludar los consorcios europeos. Alzó su cola y se liberó de una indiscreta ventosidad cuyos efluvios tomaron al asalto el carruaje. La Reina, según aconsejan las leyes de la hospitalidad, se vio en el duro trance de disculparse. "Usted perdone, señor Eanes". A lo que el lusitano correspondió con un cumplido de lo más ibérico: "No tenía por qué disculparse, creía que había sido un caballo".