Petición al ex

JOSÉ FERRÁNDIZ LOZANO [www.joseferrandiz.com]

11 noviembre 2003

Yo pediría una cosa desde esta columna. Pediría a Alonso Guerrero, ex marido de Letizia Ortiz, profesor de Instituto, escritor, que mantuviera la dignidad que ha demostrado hasta ahora. Le pediría que no cediera ni un palmo de terreno al periodismo que se abastece de morbo y frivolidad. Le pediría que no consienta que nadie de su entorno venda una foto de su boda con la novia formal del Príncipe Felipe; aunque la cotización de esa imagen supere los sesenta mil euros. Le pediría que siga con sus objetivos culturales, que ignore a quienes no se han interesado por él hasta ahora y sólo le buscan para el espectáculo, por cuestiones ajenas a sus propósitos. Si no es mucho pedir, le pediría además que enseñe a los cultivadores del sensacionalismo lo que otros no son capaces de enseñar: que no todo se vende. Ni el menú del banquete de aquella boda.

Alonso Guerrero, que se reconoce seguidor de Stevenson y que, como el inglés, declara que no tiene idea que no sea utópica, ha publicado al margen de las grandes editoriales. Las tiradas de sus libros oscilan entre mil y mil quinientos ejemplares. Quizá su utopía consista en merecer el interés de una gran editorial. No lo consiguió en 1994, el año en que fue finalista del premio Azorín con "De Clinio", pieza que permanece inédita en un cajón, según ha reconocido a varios medios. Fue el año en que ganó Torrente Ballester con "La novela de Pepe Ansúrez", el año en que se inauguró la colaboración en el premio entre la Diputación de Alicante y la editorial Planeta, el año en que el jurado lo presidió Cela y formaron parte de él los fallecidos Néstor Luján y Terenci Moix, el año en que, una vez publicado el título ganador, se dudó de que alcanzara la extensión mínima de las bases. No he leído el libro de Guerrero; sí el de Torrente. Me cuesta creer que el de Guerrero, instalado en la final, fuese peor.