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| Es triste que nos echen en cara el parecido
con los gusanos, pero los científicos lo hacen. Se
experimenta en la Universidad de California con gusanos,
a fin de ver si se les puede alargar la vida y se
traslada la hazaña a los mamíferos. La cosa parece ser
que funciona, gracias a una alteración hormonal. Quienes
trabajan en el proyecto han observado que algunos gusanos
multiplican por seis sus expectativas de vida. Si
semejante logro se extiende a los humanos la perspectiva
de cada uno de nosotros, o de los que vengan, puede ser
de 500 años, con lo que habrá que cambiar la edad de
jubilación a los 425, no reviente la Seguridad Social. No sé hasta qué punto nuestra especie es igual. En rigor, hay que admitir que a veces llevamos una vida muy arrastrada. Incluso hay quien, valiéndose de los gusanos, ha hecho metáfora de la ambición de políticos y oficinistas. Lo normal al escribir poesías es hablar de los nenúfares, pero me viene a la memoria el periodista y poeta de Orihuela Juan Sansano (1887-1955), que nos enseñó en unos versos dónde está el parecido y dónde no: "Gusanillo que subes/ por el tronco del árbol/ a picar en la verde/ hoja que tiembla al céfiro serrano,/ ¡yo pude, como tú, trepar un poco,/ y me quedé en el fondo, resignado!/ Arrastra tus anillos de colores/ y sube hasta lo alto,/ que ya caerás un día/ y te ahogará el pantano./ Yo he conocido muchos/ miserables gusanos/ que adornaron su traje/ y orgullosos treparon/ por el tronco robusto/ de la vida a lo alto,/ y un soplo de los céfiros/ los sepultó en el barro / Yo vivo con mis sueños en la tierra,/ y en la tierra me quedo resignado,/ y pude, como tú, trepar un poco/ y mirar con desdén a los de abajo./ Yo puse mis espaldas/ para que otros subieran despiadados,/ y me quedé en el fondo/ como la piedra del primer peldaño,/ ¡porque no sé arrastrarme!/ ¡Porque no soy gusano!". |