¿Quién mató a Blancanieves?

JOSÉ FERRÁNDIZ LOZANO [www.joseferrandiz.com]

6 octubre 2003

Las madrastras merecerían una disculpa pública de los hermanos Grimm, si estos vivieran. En Postdam se ha celebrado un Congreso en el que uno de los ponentes -el presidente de la Sociedad europea de cuentos, entidad que a pesar de su denominación no se dedica a recopilar discursos de políticos sino a estudiar cuentos literarios- ha dicho que quien envenenó a Blancanieves fue su madre. La humanidad está tan segura de que la asesina era la madrastra, la mujer con la que el padre de Blancanieves casó al año de enviudar, que tardará en recuperarse del equívoco. Sin ir más lejos, yo mismo juraría que la segunda esposa del rey, la narcisa y celosísima dama que hablaba con el espejo, era la madrastra, toda la madrastra y nada más que la madrastra. Y sin embargo lo que el presidente de la Sociedad europea de cuentos ha explicado no es difícil de entender. Lo que ha hecho es acudir a la primera edición del cuento, y allí ha leído que en esa primera versión la bruja que ofrece la manzana envenenada a la boba de Blancanieves, que se lo tragaba todo, era su propia madre. La biológica, que se dice ahora. La noticia, naturalmente, ha dado la vuelta el mundo. Supone el ponente que los autores cambiaron, a partir de la segunda edición, el parentesco de la asesina para desterrar cualquier indicio de maldad materna; en la Europa central de entonces, señaló, «una madre malvada no era aceptable». Los Grimm, por tanto, podrían considerarse como aventajados practicantes de lo políticamente correcto, aunque sus propósitos parecen discutibles. No veo por qué no era aceptable una madre asesina y sí una madrastra. Lo injusto del caso es que encubrieron a un personaje y endosaron su crimen a una segunda mujer, traída al relato para cargar con el delito. La revelación es curiosa porque ahora sabemos que, desde entonces, los Grimm nos contaron otro cuento.