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| O los políticos se acostumbran a cerrar los micrófonos cuando rematan sus declaraciones en público o, al final, vamos a saber cómo son de verdad. Estos días se habla de la curiosa conversación que, fuera de guión y captada por una cámara, mantuvieron Rodríguez Zapatero, Jesús Caldera y Jordi Sevilla. En sus comentarios de tapadillo salía a relucir el doble lenguaje del trío, como antes les pasó a otros. A Aznar ya se le oyó en el Parlamento europeo, después de pronunciar un discurso, su sincera autocrítica: "¡Qué coñazo he soltado!". Su sucesor Rajoy también ha cubierto el rodaje a micrófono abierto, especialmente en aquella ocasión en que no lo cerró a tiempo y, tras contestar a un diputado de la oposición, le dedicó un exquisito epílogo: "A tomar por culo", que era como decir "que te den". La traición de los micrófonos sitúa, pues, a Zapatero a la altura de sus rivales políticos. El día del descuido acababa de asegurar ante los medios que aumenta la progresividad en lo del sistema fiscal. Casi nadie le entendió, pero todo el mundo sabe que metió la pata. Y lo sabe porque el micro cercano reprodujo, después, la voz de Jordi Sevilla señalándole el error: "Lo que aumenta es la regresividad". La emoción, con todo, la puso Caldera, siempre capaz de aportar humor a cualquier escena. Hace meses le pillaron haciendo trampas en un documento para utilizarlo contra el gobierno por lo del Prestige, retoque manipulador que aprovechó Rajoy para divertirse a su costa. Ahora Caldera prepara otra acometida. "La vamos a liar", avisó en confidencia televisada a sus colegas. Tratándose de Caldera, no importa el motivo por el que la va a liar. Lo importante es que el país está al corriente de sus propósitos y la expectación se desborda. Si se cumple la tradición, es incluso seguro que el portavoz del PSOE no sólo la liará sino que va a acabar, él también, hecho un lío. |