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| Durante siglos, el donoso y severo
escrutinio que el cura y el barbero realizaron en la
biblioteca de don Quijote ha sido la mejor publicidad de
la novela valenciana "Tirant lo Blanc", de Joanot
Martorell, publicada en 1490. El hecho de que Cervantes
forzara en ese mismo capítulo que al Ama de la casa se
le cayera, al tirar un lote de libros al corral, un
ejemplar que resultó ser la "Historia del famoso
caballero Tirante el Blanco" y el detalle de que, al
verlo en el suelo, lo tomara el cura y lo salvara de la
quema pronunciando eso de "dígoos en verdad, señor
compadre, que por su estilo es éste el mejor libro del
mundo" convirtió al Quijote en el difusor ideal.
Dos escritores más, Dámaso Alonso y Vargas
Llosa, se sumaron en el siglo veinte al censo de
elogios, al tiempo que el filólogo Martí de Riquer
nos ha ido enseñado a transitar por sus páginas. La página web de la Biblioteca virtual Miguel de Cervantes, de la Universidad de Alicante, ha reservado también un espacio que pone al alcance de un clic muchas informaciones sobre el "Tirant". La iniciativa es loable; entre otras cosas porque, a pesar de la amplísima bibliografía que ha generado el libro y a pesar del acercamiento a su universo de no pocos especialistas, el "Tirant lo Blanc" sigue siendo lectura de minorías, aunque su título quizá suene más que treinta años atrás. Luis Carandell, en su "Celtiberia show" (1970), relató un suceso sin desperdicio. En 1969, Alianza Editorial publicó una edición en castellano de la novela, motivo por el que se recibió en su sede una carta remitida por cierta empresa que elaboraba un diccionario bio-bibliográfico de autores. Lo más curioso es que el destinatario de la misiva no era otro que "el señor don Juan Martorell", al que le solicitaban su curriculum literario, no sin advertirle, para tranquilizarle, que la inserción de su ficha bio-bibliográfica "no supone ningún gasto para usted ni compromiso alguno por su parte". |