|
|
| Serafín Castellano, portavoz del PP en las Cortes Valencianas, se muestra favorable a la fusión de las cajas de ahorro de la Comunidad CAM y Bancaja, en tanto que Francisco Camps, presidente de la Generalitat, no se declara ya favorable. Hasta aquí el desacuerdo entre ambos correligionarios no tiene nada de especial, salvo que se trata de opiniones opuestas entre dos políticos de un partido donde todos, como acostumbra a dejar claro Zaplana, opinan igual. El mérito no está, pues, en la discrepancia discrepar, contrariamente a lo que defienden los valedores del pensamiento único, es saludable sino en la gracia y autoridad lingüística con la que ha sido capaz de explicarlo Serafín Castellano, quien parece ser que ha declarado que no hay contradicción entre él y Camps. A juicio del portavoz, lo que hay es complementariedad; es decir que, contra lo que pudiere sospechar cualquier purista del idioma que pase a comprobar qué es exactamente una contradicción "afirmación y negación que se oponen una a otra y recíprocamente se destruyen", contra ese purismo de diccionario académico, Castellano ha logrado la proeza de insinuarse como saltimbanqui verbal, defendiendo la fusión sin llevarle la contraria a Camps, que la descarta. El hecho de que, además de negar contradicción, defienda que ambos supuestos son complementarios le hace más original, naturalmente en el caso de que la afición llegue a entenderle. Dos cosas que se complementan no sólo no se niegan una a otra sino que pueden convivir. Lo complementario es lo que sirve "para completar o perfeccionar una cosa". Sería loable, por tanto, que el portavoz explicara cómo la fusión de dos cajas de ahorro se perfecciona con la no fusión de las mismas, o viceversa. A ver quién se atreve ahora a recordar aquello que Unamuno decía de los extranjeros: que inventen ellos. |