Ambientólogos

JOSÉ FERRÁNDIZ LOZANO [www.joseferrandiz.com]

24 julio 2003

Se ha constituido en Cataluña el Colegio de Ambientólogos, que agrupará –así consta en el BOE– a profesionales con "titulación de licenciado o doctor en ciencias ambientales". Desde el punto de vista ecológico puede que se trate de una excelente noticia; desde el punto de vista lingüístico acaso sea una oportunidad para ponerse a temblar. De un tiempo a esta parte, no hay oficio al que no se le añada ese final en "logo", voz griega que significa "palabra" pero que se aplica a todo aquel que acredita conocimientos en alguna especialidad. Estábamos acostumbrados a los sociólogos, fisiólogos, biólogos y otros logos de no menos tronío, pero confieso que ignoraba la existencia de ambientólogos. No sé tampoco qué pensarán los filólogos de semejante neologismo, pero sí recuerdo la preocupación que demostró uno de ellos, Fernando Lázaro Carreter, cuando hace más de veinte años publicó un artículo, recogido luego en su libro "El dardo en la palabra". Se preocupaba en él de que la irrupción de tanto analista de cultura, sucesos, deportes, bodas y divorcios diera paso al reconocimiento de "culturólogos", "sucesólogos", "deportólogos" o "nupciólogos". Yo diría más. En una sociedad que abandona cada vez más los conocimientos generales y se empeña en consagrar la especialización, se corre el riesgo de modificar el vocabulario de profesiones; de manera que a este paso vamos a tener que los estudiosos de la música ni siquiera podrán ser presentados como musicólogos. Creo que hay constancia de que ya existen los "flamencólogos", lo que no es más que la advertencia de que algún día reclamarán su nombre los "coplólogos", "tangólogos" y "bolerólogos". Los que se aventuren en el estudio de la jota quizá consigan titulación de "jotólogos". Es más, no descarto que en el futuro algún estudioso del columnismo periodístico lea este artículo en una hemeroteca, a la que accederá con su carnet de "periodistólogo" o "columnistólogo".