Las siamesas

JOSÉ FERRÁNDIZ LOZANO [www.joseferrandiz.com]

9 julio 2003

Nos tuvieron en vilo durante horas. Nunca, creo, una mesa de quirófano había concitado tanto interés en el mundo. Ante el desenlace de la operación emprendida por un equipo de más de cien profesionales de la medicina para separar por el cráneo a las siamesas de Irán no hubo choque de civilizaciones ni ninguna tontería contemporánea, tan sólo expectación y deseos de que, tras veintinueve años unidas, alcanzaran nada menos que la normalidad. En una carta que llegaron a escribir lo decían: "Las dos hemos empezado este viaje juntas y esperamos que la operación finalmente nos lleve al final de este difícil camino. Y así, esperamos comenzar nuevas y maravillosas vidas como dos personas separadas".

Se le había denominado "Operación Esperanza", y al final estas amables protagonistas que han provocado sentimientos comunes en el planeta se han quedado en eso, en la esperanza, que es frase que se le adjudicó a Alejandro Magno cuando sus generales se repartían el botín de una conquista –parece ser que con extraordinaria precipitación– y él permaneció ajeno. Tan ajeno que uno de aquellos generales quiso saber en qué pensaba. "Y tú, ¿con qué te quedas?", le preguntó. "Yo me quedo con la esperanza", dicen que respondió Alejandro.

A las siamesas iraníes les llevó la esperanza al reto imposible de una operación que se sabía complicadísima. Su larga duración nos permitía asistir al seguimiento de cualquier incidencia por los medios de comunicación. Hasta que irrumpió el comunicado definitivo: "El Hospital Raffles lamenta anunciar que las gemelas Bijani, Ladan y Laleh, han fallecido durante la operación para separarlas". Vivieron tal vez con la ilusión de mirarse de frente, pero la realidad nos ha enseñado que de ilusión también se muere.