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| Está de moda "Matrix". Sobre todo
por el estreno en cine de su segunda parte. En la primera
entrega ya vimos que Matrix es el nombre de un programa
informático que oculta a la especie humana su pura y
dura realidad. Hombres y mujeres son criados y
conservados por máquinas, dueñas y señoras del planeta
que van chupando la energía humana para potenciarse y
sobrevivir. Pero los hombres y mujeres no se dan cuenta
de que son las víctimas: están conectados al mentado
programa informático, que les hace creer que viven
normalmente, que pasean por las ciudades, que trabajan,
sufren y sienten placer, que tienen emociones, que salen
de vacaciones; todo ello sin consciencia de su estado
real. Los seres humanos enganchados a Matrix viven en una
especie de sueño, en un mundo virtual que se les ha
diseñado, que no existe. Cuando se exhibió la primera
parte de la película este planteamiento tan filosófico
fue tomado por original. Ahora bien, ¿es
"Matrix" tan novedoso como parece? Yo tengo mis
dudas. Y si fuera malpensado quizá creería que el
invento incurre en plagio. ¿De quién han podido copiar?
Pues sospecho que de los portavoces políticos que salen
en noche electoral a "valorar" los resultados. Desde hace años se repite el rito. Dan las ocho de la tarde y las televisiones y radios comienzan a proporcionar datos de los sondeos del día. Luego vienen los recuentos reales, hasta que se completa el escrutinio; y entretanto se va dando cancha a los portavoces. Ahí es donde cada uno de ellos activa su versión Matrix, su lectura virtual, consiguiendo que la masa no se entere de quién ha ganado las elecciones. De no ser por estas "valoraciones" uno llegaría a creer que algún partido ha perdido o no ha ganado tanto como esperaba ganar, pero gracias a estos simpáticos parlanchines de la noche cualquier votante puede quedarse feliz al ver que el destinatario de su voto es justo el que ha ganado. |