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| Contaba hace días un periódico madrileño
un cotilleo. Contaba que la ministra de Asuntos
Exteriores, Ana de Palacio, comió en el Hotel
Ritz de Madrid con otros asiduos de su partido, recién
llegada de Washington. Parece ser que el Hotel se ha
apuntado también a la costumbre que cultivan muchos
periódicos: esa de seleccionar a diario una frase
inteligente, o al menos ingeniosa, de algún personaje de
notoriedad. Los periódicos las reproducen en portada y
el restaurante del Ritz en el menú del día, mezclada
con las delicias de la casa. Se supone que en un
restaurante como el del Ritz una ministra que pronuncia
discursos ardorosos en el Consejo de Seguridad de la ONU
puede sentirse a salvo de protestas, pues no es de recibo
que los comensales de mesas cercanas desplieguen
pancartas para que a la ministra del Perejil le siente
mal el abadejo noruego. Pero he aquí que la alusión le
entró por dónde menos esperaba, por la carta de los
menús, que ese día recuperaba una ocurrencia de Otto
von Bismarck: "Nunca se miente tanto como antes
de las elecciones, durante la guerra y después de la
cacería", sabia reflexión de aquel prusiano del
que se dice eso no venía en la carta que al
invitarle a firmar en un álbum de autógrafos se paró a
leer el anterior, que era del general Moltke y
había quedado así: "La mentira se desvanece; la
verdad triunfa al fin y permanece". Puntualizando al
general, Bismarck anotó a continuación:
"Ciertamente que la verdad triunfará en el otro
mundo, pero en éste nunca podrá salir victoriosa de
nuestras mentiras". No sé cómo encajó la ministra la escueta teoría de que las elecciones, la guerra y la postcacería son provocadoras de mentiras, pero lo cierto es que teniendo en cuenta lo que nos viene encima elecciones municipales y autonómicas en mayo, una guerra que no acaba y la comprobada afición de no pocos políticos a la caza será mejor desconfiar. |