Mentiras inmediatas

JOSÉ FERRÁNDIZ LOZANO [www.joseferrandiz.com]

5 abril 2003

Contaba hace días un periódico madrileño un cotilleo. Contaba que la ministra de Asuntos Exteriores, Ana de Palacio, comió en el Hotel Ritz de Madrid con otros asiduos de su partido, recién llegada de Washington. Parece ser que el Hotel se ha apuntado también a la costumbre que cultivan muchos periódicos: esa de seleccionar a diario una frase inteligente, o al menos ingeniosa, de algún personaje de notoriedad. Los periódicos las reproducen en portada y el restaurante del Ritz en el menú del día, mezclada con las delicias de la casa. Se supone que en un restaurante como el del Ritz una ministra que pronuncia discursos ardorosos en el Consejo de Seguridad de la ONU puede sentirse a salvo de protestas, pues no es de recibo que los comensales de mesas cercanas desplieguen pancartas para que a la ministra del Perejil le siente mal el abadejo noruego. Pero he aquí que la alusión le entró por dónde menos esperaba, por la carta de los menús, que ese día recuperaba una ocurrencia de Otto von Bismarck: "Nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacería", sabia reflexión de aquel prusiano del que se dice –eso no venía en la carta– que al invitarle a firmar en un álbum de autógrafos se paró a leer el anterior, que era del general Moltke y había quedado así: "La mentira se desvanece; la verdad triunfa al fin y permanece". Puntualizando al general, Bismarck anotó a continuación: "Ciertamente que la verdad triunfará en el otro mundo, pero en éste nunca podrá salir victoriosa de nuestras mentiras".

No sé cómo encajó la ministra la escueta teoría de que las elecciones, la guerra y la postcacería son provocadoras de mentiras, pero lo cierto es que teniendo en cuenta lo que nos viene encima –elecciones municipales y autonómicas en mayo, una guerra que no acaba y la comprobada afición de no pocos políticos a la caza– será mejor desconfiar.