Espiritismo administrativo

JOSÉ FERRÁNDIZ LOZANO [www.joseferrandiz.com]

1 marzo 2003

No es difícil imaginar la escena: cuatro o cinco personas sentadas alrededor de una mesa redonda, cuatro o cinco personas cogidas de la mano o apoyando la yema de un dedo sobre un vaso, cuatro o cinco personas –o las que sean– invocando muertos aprovechando las supuestas dotes de "médium" de una de ellas. Parece ser que es éste el procedimiento habitual para contactar con el más allá; aunque no estoy muy seguro, ya que mi experiencia no pasa de ser terrenal. Lo que sí me da impresión es descubrir que hay otras clases de espiritismo. Por ejemplo el administrativo, puesto en práctica –ignoro si en período de pruebas o en plan definitivo– por la Consejería de Medio Ambiente asturiana, cuya Jefa de Asuntos Generales no descuida ni los cauces oficiales para convocar ánimas. Nada de velas, nada de trances en su caso. La Jefa de Asuntos Generales va al grano usando las leyes administrativas para llamar a quienes se escapan de este valle de lágrimas con un expediente sancionador sin resolver. Los lectores del Boletín Oficial del Principado de Asturias comprobaron el 19 de febrero que la burocracia, cuando se pone a marear, no deja descansar en paz. En uno de sus anuncios se requería a don Cesáreo González, a quien previamente no se le había podido notificar el expediente sancionador abierto por un asunto de pesca fluvial, a presentarse en la Consejería "en el plazo de diez días". Lo curioso es que el anuncio advertía que no se le había podido practicar la notificación porque la carta se había devuelto por "fallecido". Esta es la España que divertía a Carandell; la de su "Celtiberia Show" que tanto hacía reír a caballo de los sesenta y los setenta.

Me gustaría ayudar y establecer desde esta columna contacto con el más allá, a ver si hay suerte y me oye don Cesáreo. ¿Don Cesáreo, está usted ahí? Pues si está ahí no se relaje que le van a poner una multa con recargo. Así que por la cuenta que le trae, ya puede ir resucitando.