La política, según quién

JOSÉ FERRÁNDIZ LOZANO [www.joseferrandiz.com]

27 febrero 2003

En un acto público en Alicante, Zaplana ha citado a Cánovas del Castillo: «Política es el arte de aplicar en cada época de la Historia aquella parte del ideal que las circunstancias hacen posible». No estoy en condiciones de afirmar si Zaplana ha leído los discursos de Cánovas -la frase es de uno que pronunció en 1884- o si se la ha sacado de un artículo que firmaba Aznar en Abc en 1997, cuando se cumplía el centenario del asesinato del político conservador a manos de un anarquista que le disparó en un balneario. Aznar eligió esa misma frase para encabezar su artículo. Y es que no queda mal citar a Cánovas. Discutido por algunos historiadores y admirado por otros, aquel político tenía visión de Estado. Hasta el socialista José Prat se permitió contestar a principios de los ochenta, ya mayor, en una entrevista, que Cánovas había sido el más grande estadista de la España contemporánea. Lo malo es que cuando uno ve y oye a muchos políticos metiéndose en líos sin que sepan muy bien por dónde se sale, o cuando se comprueba que la mediocridad está de «okupa» en la política, vienen a cuento otras visiones. Pongamos por caso la de Groucho Marx: «La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar los remedios equivocados». O la del filósofo Bertrand Russell, tan crudo en su discurso de Estocolmo en 1950, cuando le dieron el Nobel de Literatura: «La política está relacionada con rebaños, más que con individuos; y, por tanto, las pasiones importantes en política son aquellas en las que diversos miembros de un rebaño determinado se pueden sentir como semejantes entre sí. El amplio mecanismo instintivo sobre el que se han de construir los edificios políticos es de la cooperación con el rebaño propio y el de la hostilidad hacia otros rebaños». De ahí que no sea raro ver, de vez en cuando, a algún que otro político haciendo la cabra.