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| Lo que hizo Joaquín Soler Serrano en
los años setenta en televisión es hoy irrepetible. En
la memoria e historia televisiva de este país han
quedado sus entrevistas del programa "A fondo"
que emitía la segunda cadena, ganando más espectadores
de los previstos inicialmente. Las entrevistas estaban
concienzudamente preparadas, con documentación copiosa y
visitas previas cuando podía ser a los
entrevistados. Y aquel programa es el que da ahora
título al libro "Joaquín Soler Serrano. A
fondo", de Joan Munsó, donde el
entrevistador de entonces cambia de lado para dejarse
entrevistar, recorriendo su biografía periodística. Para sus personajes de "A fondo", Soler Serrano contaba con tiempo por delante. Si no recuerdo mal, sus programas duraban de hora a hora y media, algo que sería inconcebible en la actualidad, en estos tiempos de nimiedades en pantalla. Para ser entrevistado por Soler Serrano no era necesario ser ex yerno de una folclórica, ni hija ociosa de un torero, ni ser la que se lía una noche con el ex yerno de la folclórica, prototipos que componen la élite mediática contemporánea. En aquellos encuentros sólo merecían minutos quienes se distinguían en campos sociales, políticos, científicos o culturales, cualidades que casi no interesan a las televisiones de este siglo. Hoy, sin embargo, los entrevistados de "A fondo" son una galería de nombres históricos. Y eso es lo que se le debe a Soler Serrano. A sus preguntas se expusieron Severo Ochoa, Cela, Andrés Segovia, la madre Teresa de Calcuta, Husseín de Jordania, Ionesco, Borges, Dalí, Richard Nixon, Octavio Paz, Tarradellas, Antoni Tapies, Fellini, Delibes, Kissinger, Gironella, Omar Torrijos, Cortázar, Vargas Llosa, Arthur Rubenstein, Alberti, Ivo Petanguy, Juan Rulfo, Sofía Loren, Onetti, Kenneth Galbraith, Cabrera Infante y otros muchos. Nada que ver con esos condes y matamoros que chillan ahora y se creen algo. |